El escáner

El escáner

Escáner de sobremesa Escáner óptico: dispositivo de entrada para ordenador o computadora que utiliza un haz luminoso para detectar los patrones de luz y oscuridad (o los colores) de la superficie del papel, convirtiendo la imagen en señales digitales que se pueden manipular por medio de un software de tratamiento de imágenes o con reconocimiento óptico de caracteres. Un tipo de escáner utilizado con frecuencia es el flatbed, que significa que el dispositivo de barrido se desplaza a lo largo de un documento fijo. En este tipo de escáneres, como las fotocopiadoras de oficina, los objetos se colocan boca abajo sobre una superficie lisa de cristal y son barridos por un mecanismo que pasa por debajo de ellos. Otro tipo de escáner flatbed utiliza un elemento de barrido instalado en una carcasa fija encima del documento.

Escáner de sobremesaOtros escáneres funcionan pasando las hojas de papel sobre un dispositivo fijo de barrido, como ocurre en las máquinas de fax convencionales. Algunos escáneres especializados utilizan para el barrido una cámara de vídeo, convirtiendo la imagen de vídeo a señales digitales. Un tipo de escáner que ya apenas se utiliza es el escáner de mano, también llamado hand-held, porque el usuario sujeta el escáner con la mano y lo desplaza sobre el documento. Estos escáneres eran baratos, pero resultaban algo limitados porque no podían leer documentos con una anchura mayor a 12 o 15 centímetros. Actualmente los escáneres más utilizados son los modelos de sobremesa.

Un escáner se compone de dos piezas básicas: la primera de ellas es el cabezal de reconocimiento óptico, la segunda es un simple mecanismo de avance por debajo de un cristal que hace las veces de soporte para los objetos que se van a escanear. En principio, el cabezal de reconocimiento óptico realiza un escaneo del objeto en sí, reconociendo un determinado número de puntos por pulgada y a cada uno de estos puntos le asigna un valor en función del número de bits del proceso: 1 bit sería 1 color (negro o blanco), 2 bits serían 4 colores, 8 bits serían 256 colores y así sucesivamente hasta llegar a los los 32 bits (color verdadero). A mayor número de bits mayor capacidad para representar el color con más precisión, pero también aumenta de manera sustancial el tamaño del fichero resultante.

La calidad final de un escáner se suele medir por su resolución, que es el número de puntos que es capaz de captar éste, medido general en puntos por pulgada (ppp) o en inglés dotch per inche (dpi). Esta resolución se define como resolución óptica o resolución real, por lo que cuando decimos que un escáner alcanza una resolución de 300x600 ppp nos referimos a que en cada línea horizontal de una pulgada de largo (2,54 cm) puede captar 300 puntos, mientras que en vertical llega hasta los 600 puntos.

La resolución interpolada consiste en superar los límites que impone la resolución óptica mediante la estimación matemática de cuáles podrían ser los valores de los puntos que añadimos por software a la imagen. Por ejemplo, si el escáner capta dos puntos contiguos, uno blanco y otro negro, supondrá que de haber podido captar un punto extra entre ambos sería de algún tono gris. De esta forma podemos llegar a resoluciones altas, de hasta 9.600x9.600 ppp, aunque en realidad no obtenemos más información real que la que proporciona la resolución óptica máxima del aparato. 

Escáner de sobremesaPor lo general, para escanear una imagen la introducimos boca abajo en el escáner, arrancamos el programa que nos dio el fabricante, el que controla el escáner, elegimos la opción de color, grises o blanco y negro, la resolución a la que queremos la imagen y podemos tocar el contraste, brillo y la gama. Una vez hecho ésto, preescaneamos la fotografía para que aparezca en pantalla y seleccionamos la zona de la imagen a escanear y pulsamos el botón Scan. En algunos escáneres hemos elegido anteriormente el programa donde deseamos que recoja la imagen una vez escaneada, con lo que se abrirá éste con nuestra imagen. Casi siempre hemos de retocarla antes de realizar este último proceso en un programa de retoque fotográfico (como Photoshop, Paint Shop Pro o con el programa que nos haya regalado el fabricante), puesto que la imagen puede ser bastante grande, debido a la resolución que hayamos elegido, o queremos simplemente modificar cualquier otro parámetro.

Reconocimiento óptico de caracteres, también llamado OCR (Optical Character Recognizer), es el proceso que analiza los caracteres impresos y determina su forma utilizando patrones de oscuros y claros. Una vez que el escáner o el lector han determinado las formas, éstas se comparan con conjuntos de caracteres definidos para traducirlas a un texto. En algunas ocasiones el reconocimiento óptico de caracteres se realiza con lectores especiales, pero lo más frecuente es utilizar un escáner óptico estándar y un software especializado.

El proceso de OCR se inicia con un escaneo en blanco y negro de la página de la cual queremos extraer el texto. El programa que acompaña al escáner se encarga de convertir las imágenes a caracteres siguiendo unos patrones precargados y comparando el resultado con la tabla de caracteres definidos, ofreciendo un resultado bastante aceptable, salvo que el texto sea prácticamente ilegible, pues hoy en día estos programas han avanzado mucho en este sentido, si bien hemos de realizar revisión visual corrigiendo posibles fallos por parte del software, el cual hasta no hace mucho tiempo dejaba bastante que desear.